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Cuaresma: 40 días para encontrarte contigo mismo (y con algo más)

Seamos sinceros. Cuaresma, para muchos, es ese período extraño entre Carnaval y Semana Santa donde alguien te recuerda que "deberías sacrificarte algo". Y entonces piensas en el chocolate, el móvil, el café... y al tercer día ya lo has olvidado. Pero ¿y si la Cuaresma fuera algo completamente diferente? ¿Y si no fuera sobre quitarte cosas, sino sobre hacerte espacio?

Jesús pasó 40 días en el desierto. No de vacaciones, ni desconectado del mundo por placer. Fue a confrontarse con sus propios límites, sus miedos, sus tentaciones. Y salió de allí sabiendo exactamente quién era y hacia dónde iba. Eso es lo que propone la Cuaresma: un desierto personal. Un espacio donde el ruido baja y puedes escuchar lo que normalmente ahogas con series, notificaciones y rutina. No es un castigo. Es una invitación.

Ahora bien, ¿qué haces tú  en estos 40 días? La respuesta más fácil —y la más inútil— es seguir igual pero sintiéndote un poco culpable. La más interesante es atreverte a algo concreto. Elige cada día un momento de silencio real, aunque sean diez minutos sin pantalla, sin música, sin nada. Al principio incomoda. Después, sorprende. Sí, dejate sorprender, muchos que lo prueban dicen que es justo ahí donde empiezan a escuchar preguntas que llevaban tiempo evitando. Y al mismo tiempo, mira hacia afuera: la Cuaresma clásica habla de ayuno, oración y limosna, que traducido a hoy significa consumir menos y dar más. Puede ser tiempo, puede ser dinero, puede ser atención real a alguien que la necesita. El servicio transforma tanto a quien lo recibe como a quien lo da, y eso no es un cliché, es algo que se comprueba viviéndolo.

Además, hay algo más, y quizás es lo más difícil. La Cuaresma es también el momento de mirarse sin filtros. ¿Hay algo en tu vida que quisieras cambiar? ¿Relaciones que te hacen daño? ¿Hábitos que te alejan de ti mismo? No se trata de flagelarse ni de vivir en la culpa, sino de tener la honestidad de pararse un momento y ver con claridad. Ese tipo de honestidad, cuando llega, libera.

Y luego, que sucede despues que terminen estos 40 días. Te invito a que continues con tu modo de hacer que has aprendido en este tiempo cuaresmal. Y lo hacen de la manera más natural. La Cuaresma tiene sentido porque apunta a algo. No es una temporada de penitencia sin más, es el camino hacia la Pascua, hacia la vida en su sentido más pleno. Muchos jóvenes que han tomado en serio este tiempo dicen que algo cambia, no de forma espectacular ni cinematográfica, sino de dentro hacia fuera. Una claridad nueva, una calma diferente, una sensación de que quizás hay algo —o Alguien— esperándote al otro lado del silencio.

¿Te animas a comprobarlo este año?

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